Hoy es un día especial.
La genial neuróloga Rita Levi Montalcini cumple 103 años.
En el diario
La Jornada de México publican un maravilloso perfil para celebrar este cumpleaños que compartimos y, por supuesto, nos sumamos a la celebración.
Sus trabajos, conjuntos con
Stanley Cohen, sirvieron para descubrir que las células sólo comienzan a reproducirse cuando reciben la orden de hacerlo, orden que es trasmitida por los
factores de crecimiento.
Nos parece una mujer con un perfil apasionante no sólo porque es la madre de los factores de crecimiento y como os podeis imaginar para nosotras es un referente ineludible, sino porque tiene una historia, una posición en la vida que no tiene desperdicio.
M Luisa Latorre en su obra "Mujeres Invisibles. 50 retratos de mujeres que han cambiado la historia sin que la historia lo reconozca" escribe sobre Rita Levy ademas de su vida, de como realizó su gran descubrimiento del Factor de Crecimiento Nervioso (NGF) lo siguiente sobre la investigacion genetica que se esta realizando actualmente: Rita asegura que la vida de todo ser humano no es tan solo el resultado del programa genetico escrito en sus genes sino tambien las condiciones ambientales en las que este programa se puede desarrollar y afirma que las condiciones influyen mas que los genes.
Para conocer más sobre ella:
Aquí os enlazamos una entrevista publicada en El País cuando cumplió 100 años:
"Cuando ya no pueda pensar, quiero que me ayuden a morir con dignidad".
También te recomendamos el
blog "Elprofesordeciencia" donde se cuentan detalles apasionantes sobre su vida y su investigación.
En video:
Una
versión corta emitida por La 2 con motivo de su 100 cupleaños
y un
reportaje sobre Rita Levi emitido por el programa "Utopía" en RTVE (1991)
Otros videos interesantes:
-
Reportaje emitido por la RAI con motivo de su 101 cumpleaños Italiano
-
Entrevista a Rita Levi Montalcini en inglés
Un fragmento de lo que hoy ha publicado en La Jornada.
Es una mujer ejemplar por muchos conceptos, entre otros por su
entrega absoluta al servicio de sus semejantes, por su calidad humana,
su destacada inteligencia reconocida con el Premio Nobel de Medicina de
1986, su alegría de vivir, su ejemplo diario de trabajo, su constancia
por seguir aportando al mejoramiento de la humanidad que dura más de un
siglo.
Los múltiples atributos de esta singular dama le han valido
el nombramiento de senadora vitalicia, en su natal Italia y otorgado el
doctorado Honoris Causa por la Universidad de Turín, en donde realizó
sus estudios de licenciatura, ella, a diferencia de otros, ha sido
profeta en su tierra. También es reconocida en otras latitudes, pues la
Academia de Ciencias de Estados Unidos la ha incluido entre sus
integrantes, lo cual ocurrió en 1968, fue la décima mujer en ser
aceptada en la cúpula de los científicos norteamericanos. Igualmente fue
distinguida en este país con la Medalla Nacional de Ciencia, en 1987,
que representa la máxima distinción a la que puede aspirar un científico
en la nación más avanzada del planeta.
Otras distinciones
académicas son los doctorados Honoris Causa concedidos por prestigiados
centros académicos como la Universidad Complutense de Madrid, en octubre
de 2008; y la Universidad de McGill, la más importante de Canadá, en
febrero de 2011. Asimismo, impulsó en la Organización de Naciones
Unidas, la Carta Magna de los Deberes Humanos para salvar al planeta de
los peligros creados por la mano depredadora del hombre. Dirigió el
Centro de Investigaciones Neurobiológicas, en Roma. Creó en 1992 la
Fundación que lleva su nombre, la cual ha otorgado más de 6 mil becas
para la educación de niñas y mujeres en diversos países de África.
La
investigación que le valió el otorgamiento del Nobel, está relacionada
con la molécula proteica llamada Factor de Crecimiento Nervioso (NGF,
por sus siglas en inglés) que descubrió en 1951 y que juega un papel
esencial en la multiplicación de las células en el cerebro. Es una
molécula requerida para el crecimiento y desarrollo del sistema nervioso
sensorial y simpático de los vertebrados. Para demostrar su existencia
trasplantó células tumorales de ratón a embriones de pollo, y así
comprobó que éstas inducen el desarrollo de los nervios simpáticos
después de observar que el tumor tenía un crecimiento similar a los
cultivos del tejido nerviosos vivo en el laboratorio. Las células sólo
comienzan a reproducirse cuando reciben la orden de hacerlo, orden que
es trasmitida por las sustancias llamadas factores de crecimiento. Así
se da la regeneración de las neuronas que mantienen la lucidez humana y
eso ocurre cuando tienen un uso regular.
Actualmente a sus más de
100 años, Rita Levy no para de investigar, sigue enseñando sobre la
molécula proteica, da conferencias, continúa ayudando a la educación de
las niñas africanas, platica y recuerda con una lucidez asombrosa, es
capaz de conversar de manera fluida en inglés, francés e italiano. Dice
que a su más de un siglo de vida, acumula experiencia y aprendió a hacer
a un lado lo que no le sirve. Piensa que la mujer sigue destruida, en
algunos países, porque el hombre impone su poder por la fuerza física y
no por la mental; y con la fuerza física puede ser cargador pero no
genio. Decidió no casarse cuando era adolescente, nunca habría obedecido
a un hombre como su madre lo hizo con su padre. El talento no tiene
sexo, hombres y mujeres tienen idéntica capacidad mental, como ella
misma lo ha demostrado. Su secreto, así lo ha expresado, es seguir
pensando, ya que el cuerpo se arruga el cerebro no; desinteresarse de
uno mismo y ser indiferente a la muerte, porque la muerte no nos golpea a
nosotros sino a nuestro cuerpo y los mensajes que se dejan persisten,
esa es la inmortalidad.
Desea morir cuando no funcione su cerebro,
cuando por factores químicos deje de pensar. Lo importante es vivir con
serenidad y pensar siempre con el hemisferio izquierdo no con el
derecho, porque eso lleva a la tragedia, a la miseria y puede suponer la
extinción de la especie humana. Esta tesis de que el hemisferio derecho
del cerebro está menos desarrollado que el izquierdo lo comprobó en
2009.
Montserrat García Balletbó